Bromelias y Tillandsias

Bromelias:

 

Familia de plantas que, en contra de lo que podría pensarse, no son parásitas sino epifitas (usan el árbol sólo de soporte).

 Pueden o no tener raíces, pero si las tienen sólo las utilizan para adherirse a un soporte, como un árbol (epífitas), en rocas o piedras (litófitas), en cactus, cables eléctricos y telefónicos, etc.

 

Aunque resulte sorprendente, estamos muy familiarizados con una planta de esta familia: la piña. Es una de las pocas bromelias terrestres que necesitan de un sustrato para desarrollarse, siendo una excepción en la familia.

Las plantas de esta familia (excepto las no epifitas) han desarrollado dos estrategias para alimentarse:

 

1. Unas especies han modificado la forma de sus hojas para crear una especie de recipiente o cono en su centro, que les permite recoger y almacenar agua de lluvia y materia orgánica procedente de la vegetación circundante y los insectos, arácnidos y anfibios que viven en ellas. Pertenecen a los géneros: neoregelias, bilbergias, aechmeas y vriesias, entre otros.

2. Un género de bromelias que se caracterizan por haber seguido una estrategia diferente: las plantas absorben el agua y las sustancias que lleva disueltas por las hojas, lo que las convierte en unos seres particulares dentro del mundo vegetal. Este género es el de las tillandsias.Las tillandsias grises han desarrollado tricomas, que son unos apéndices epidérmivos, como unos pelillos, que recubren las hojas y les permiten, además de captar la humedad del aire, protegerse de las condiciones ambientales adversas, ya que viven en áreas de clima más extremo, como las zonas semi-desérticas. Tricoma es una palabra del griego que significa cabellera.

Tillandsias:

 

También conocidas como "plantas del aire", son el género de la familia de las bromelias con mayor diversidad, contabilizándose más de 650 especies.

Su hábitat natural es muy diverso y extenso, recorriendo el continente americano desde el sur de los Estados Unidos, hasta Argentina, y viviendo en alturas que van desde el nivel del mar hasta la alta montaña.

 

No nos sorprenderá, pues, que haya una gran variabilidad en sus cuidado según la especie de la que se trate, aunque hay elementos comunes en todas ellas.